Septiembre dice es el ejemplo claro de una película de debutante que tiene muchos elementos interesantes, pero que no termina de ordenar las fichas de manera correcta, con una resolución que llega tarde y revelada de una manera muy torpe que termina lastrando el resultado.
La cinta cuenta la historia de dos hermanas que, en un mundo hostil y extraño, crean una relación tóxica de dominio de una sobre otra que se verá puesta a prueba cuando la menor tiene su despertar social.
La cinta tiene muchos aspectos muy interesantes, empezando por las dos hermanas que crean su propio universo a partir del rechazo que sufren en el colegio. Tenía interés por saber si la cinta iba a estirar ese patrón del hecho de que ambas sean racializadas y con una figura materna extraña, un padre ausente… Hay algo en esa familia y entorno familiar que me quiere decir más de lo que la directora deja ver.
Porque muchas veces la directora Ariane Labed decide centrarse en la incomodidad del espectador en un estilo muy Yorgos Lanthimos (con el que trabajó en Langosta) en su era griega, con planos generales sin movimientos de cámara en escenas muy largas. Personalmente, creo que hay rasgos de estilo y un argumento muy bueno que se queda lastrado en la manera de desarrollarlo por un guion pelón, tramposo y que no consigue poner las fichas en orden.
Muchos elementos, como la entrada a casa de la abuela o la bofetada del niño en el supermercado, no terminan de desarrollarse o comprenderse.
Pero, aun así, hay cine detrás. Tengo mucha curiosidad por la siguiente cinta de la directora y, con muchos peros, creo que tiene los suficientes aciertos para recomendarla, aunque algunos de los errores (especialmente en el guion) son bastante capitales.
